Un alpinista desesperado por conquistar una altísima montaña, Inicio su travesía después de años de preparación, Pero quería la gloria solo para el por lo tanto subió sin compañero, Su afán por subir lo llevo a continuar Cuando ya no se podía ver absolutamente nada.
Todo era negro, cero visibilidad, la luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes, Subiendo por un acantilado a solo unos pocos metros de la cima se resbalo y desplomo por el aire, el alpinista solo podía sentir la terrible sensación de la caída en medio de la total obscuridad.
En esos angustiantes momentos le pasaron por su mente todos los episodios gratos y no tan gratos de su vida, de repente sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba de la cintura a las estacas clavadas en la roca de la montaña, en ese momento de quietud suspendido por el aire, no le quedo más que gritar ¡AYUDAME DIOS MIO! De repente una vos grave y profunda de los cielos le contesto ¿QUE QUIERES HIJO MIO? Sálvame Dios mío ¿REALMENTE CREES QUE YO TE PUEDA SALVAR? Por su puesto señor ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE, aquel alpinista aterrorizado se aferro más aun a la cuerda, al siguiente día el equipo de rescate encontró al alpinista muerto, colgado de la soga ¡A tan solo dos metros del suelo!¿Y tu ¿ ¿Confías en Dios cuanto te pide lo que parece contrario a tus intereses? ¿Cortarías la cuerda?
¿Acaso olvida una mujer a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque esas llegasen a olvidar, Yo no te olvido. Isaías 49,15